El director de orquesta italiano Claudio Abbado, director musical durante años de la Filarmónica de Berlín y de los prestigiosos Teatros de La Scala de Milán o la Staatsope de Viena, falleció el 20 de enero 2014 en Bolonia a los 80 años.
A Abbado se le conoce en Italia como el director “revolucionario” por sus proyectos para llevar la música clásica a las cárceles o en los pediátricos de los hospitales, al considerar que “la educación musical es, en realidad, la educación del hombre”. Fue el principal impulsor del proyecto musical con niños y jóvenes venezolanos, la Orquesta Juvenil Bolivariana de Venezuela y se encargó de impulsar y apadrinar al joven director venezolano Gustavo Dudamel.
Abbado fue nombrado senador vitalicio de Italia el pasado 30 de agosto y decidió destinar su sueldo a la Escuela de Música de la pequeña localidad de Fiesole (centro) en su último gesto para promocionar la música clásica. Claudio Abbado había nacido en Milán el 26 de junio de 1933 hijo de padre violinista y profesor de conservatorio, y de madre pianista. En 1958 debutó como director en Trieste para pasar después al Teatro de la Scala de Milán, dónde fue director de 1968 a 1986, cargo que mantuvo junto con la dirección de la Orquesta Sinfónica de Londres, de 1979 a 1989, y de la Ópera del Estado de Viena de 1986 a 1991.
A Claudio Abbado se le recuerda entre otros grandes cargos por haber tenido la responsabilidad de sustituir en 1989 al desaparecido Herbert von Karajan en la dirección de la Filarmónica de Berlín, de la que se despidió como director en 2002.
En los últimos tiempos se convirtió también en una voz firme en contra de los recortes a la cultura, especialmente en su país, donde comenzó la escalada de precariedades en los teatros de Europa. De hecho, una vez afirmó que los tijeretazos del entonces ministro de los Bienes Culturales italiano, Sandro Bondi, eran una “demostración pura de ignorancia”.
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